Preservando y difundiendo fuentes antiguas de Kabalá al mundo hispanohablante. Libros, clases y más.

Sefer Rafael en español (Introducción 1-2)

Páginas 21-26 de nuestra edición

  1. Está escrito: “Dichoso el que ‘actúa con cordura (מַשְׂכִּיל)’ hacia el débil.” No hay debilidad comparable a la del enfermo tendido en su lecho de dolor; porque aun cuando sea una persona muy rica, ¿qué provecho le brinda entonces su riqueza?
    He aquí que el sentido de “actúa con cordura (מַשְׂכִּיל)” es, sencillamente: examinar el asunto con sensatez y conocimiento, para ver cómo y con qué ayudarlo. Este es el núcleo del mandamiento de “visitar al enfermo”: examinar y observar su enfermedad, para comprender en qué podemos auxiliarle.
    He pensado sobre esto y ya lo declaré explícitamente: que asumiré esta tarea, publicar un libro como este, tan necesario por contener segulót eficaces, remedios caseros y también remedios de mercaderes ambulantes, de aquellos para los cuales se ha otorgado permiso a cualquier persona para prepararlos sin necesidad de médico. Porque no en todo lugar ni en todo momento es posible conseguir inmediatamente un médico, y sobre todo en el caso de los pobres cuya mano no alcanza para costearlo.

    Y todos los libros de este tipo que han aparecido hasta ahora no alcanzan la finalidad que se busca. En la primera fila se sitúan los libros: Shevilei Emuná, Ma’asei Toviyá, Zevaj Pesaj, Toldot Adám, Mif’alot Elokim y Z’jirá.

    El libro Ma’asé Toviyá ciertamente es el más útil, pero los remedios allí contenidos son muy pocos, y su enfoque principal se basa en fundamentos de “higiene”, es decir, cómo cuidarse para no caer enfermo. Los demás libros que mencioné contienen remedios de épocas muy antiguas, cuando la ciencia de la medicina estaba en un nivel bajo, pobre y limitada. No existían grandes casas de boticarios como hoy, sino vendedores ambulantes que recorrían pueblos con bolsitas de hierbas, y solían entonces curar con cosas desagradables: tipos de excrementos, orinas, bilis, claras y yemas de huevo, grasa de oso, piel de lobo, cola de león, cuerno de ciervo, uñas de elefante, ojos de águila, huesos de murciélago y otras cosas semejantes, o bien cosas repulsivas o muy difíciles de conseguir. ¿Qué beneficio trajeron estos sabios con tales remedios?

    Asimismo, los amuletos mencionados en esos libros también son, en su mayoría, cosas prohibidas por la ley, pues ¿quién se atrevería hoy a ocuparse de invocaciones a ángeles poderosos y sagrados? Además, están llenos de errores debido a fallas en la impresión. Y después de estos libros surgieron nuevos autores que “molieron harina ya molida” y copiaron segulót y remedios de los tipos ya mencionados.
    Me esforcé mucho para obtener estos libros recientes, difíciles de hallar en nuestras regiones: Mar’eh HaYeladim, Refuá Vejaím, Yimalet Nafshó, Heaj Nafshenu, Yimtzá Jaím, Dabek Meaj, Amtajat Binyamin, Kéter Torá, Yalkut Moshé, Divrei Yitzják y Segulót Israel. Y vi que todos ellos devolvieron la corona a su estado antiguo, sin aportar nada que pueda servir o ser útil en esta época.
    Así, mis pensamientos no me dieron descanso y me incitaron constantemente diciendo: “Sé fuerte y valiente, pues sobre ti recae esta labor: componer un libro que traiga alivio y remedio para quienes viven en lugares donde no hay médicos disponibles, especialmente para los pobres y necesitados que no tienen medios para llamar de inmediato a un doctor”. Porque toda enfermedad en su inicio es fácil de quitar, o al menos de debilitar, incluso con un remedio pequeño; pero si no se combate desde su comienzo, se fortalece y se espesa como las cuerdas de una carroza.

    Y yo, por mi parte, me había mostrado perezoso en esto, pues estaba ocupado con otros escritos. Sin embargo, cuando enfermé gravemente de la pierna a comienzos del año 5671 y todo mi lecho se convirtió en sufrimiento y grandes dolores ¡que el Misericordioso nos guarde! Pensé tal vez que aquello era un castigo del Cielo por haberme retrasado en escribir un libro como este.

    Entonces decidí en mi corazón que, cuando el Santo Bendito Sea me ayudara a recuperarme y levantarme en paz, dejaría de lado todos mis otros asuntos para llevar a la acción esta idea. Y doy gracias al Elohim Altísimo, que me envió Su ayuda y me curó de mi enfermedad. Me acerqué a la labor con confianza en Aquel que ayuda a los necesitados, esperando que Él estaría conmigo para comprender las necesidades del pobre, no con vanidades ni tonterías, sino con curaciones que realmente funcionen.

    Aun así, no dejé de seleccionar también algunas curaciones y segulót de los libros mencionados arriba. Las evalué cuidadosamente una por una, y escogí únicamente aquellas que cualquier persona puede obtener, y que no son demasiado ajenas al conocimiento médico aceptado en la actualidad.

    Y en cuanto a las kemiót, reuní y seleccioné solo aquellos cuyos textos me eran conocidos y verificados, sin errores, y que no son invocaciones a ángeles sino nombres sagrados derivados de combinaciones de versículos, que funcionan como una plegaria poderosa y sublime. Junto a cada remedio, segulá o amuleto copiado de los libros mencionados, presenté la fuente mediante iniciales. Y en aquellos en los que escribí la palabra “Amén (אָמֵ”ן)”, el lector debe saber que es un acrónimo de “Avraham (אַבְרָהָם)”, “Mordejáy (מָרְדְּכַי)”, “Najúm (נַחוּם)”, la triple santidad de los tres tzadikim fundamentales del mundo: el Santo Maguid de Torisk, su padre y su abuelo, que la memoria del justo sea bendición. Sé por tradición que ellos utilizaban esas segulót y esos amuletos.

  2. Y mira que lo dicho hasta ahora es suficiente para que el lector comprenda la utilidad de este libro. Y no necesito disculparme ante los lectores por qué y para qué llegué hasta este punto para componer mi obra. Porque así como quienes tienen la vista débil necesitan lentes que mejoren y fortalezcan su visión, y así como todo cojo necesita un bastón en el cual apoyarse, así este libro es necesario para cada persona.

    Y tampoco ignoro que no faltarán quienes se opongan a mi libro, que afilarán su lengua como la serpiente primordial y como la serpiente tortuosa, pues en ellos arderá el espíritu de los celos y el veneno del odio gratuito, y se empeñarán en no adquirirlo. Pero sobre ellos está escrito: “Espinas y trampas hay en el camino del perverso”, y todo aquel que cuide su alma se alejará de ellos y se acercará a mi libro para adquirirlo de inmediato, porque es un tesoro precioso y deseable.

    Y especialmente porque el libro mismo, por su propia naturaleza, es una gran segulá para acelerar la salvación de la mujer con dificultad en el parto y protección para la que da a luz, colocando este libro cubierto bajo la cabecera de la persona afligida, por la fuerza de los nombres de los poderosos ángeles mencionados en los amuletos de este libro.

א. כָּתוּב (תהלים מ”א, ב) אַשְׁרֵי מַשְׂכִּיל אֶל דַּל. וְאֵין דַּל כְּמוֹ הַחוֹלֶה הַמֻּטָּל עַל עֶרֶשׂ דְּוַי. כִּי אַף אִם עָשִׁיר גָּדוֹל הוּא מַה הֲנָאָה לוֹ אָז מֵעָשְׁרוֹ. וְהִנֵּה מַשְׁמָעוּת מַשְׂכִּיל הוּא כִּפְשׁוּטוֹ לְעַיֵּן בַּדָּבָר בְּהַשְׂכֵּל וָדַּעַת אֵיךְ וּבַמֶּה לַעֲזֹר לוֹ. וְזֶה עִקַּר מִצְוַת בִּקּוּר חוֹלִים לְעַיִּן וּלְבַקֶּר אֶת מַחֲלָתוֹ כְּדֵי לְהָבִין בַּמֶּה נוּכַל לַעֲזֹר לוֹ. וְהִנֵּה אֱמֶת הַדָּבַר שֶׁכְּבָר חָשַׁבְתִּי בָּזֶה וְאָמַרְתִּי בְּפֵרוּשׁ. כִּי אֲנִי אֶקַּח עָלַי עֲבוֹדָה הַזֹּאת. לְהוֹצִיא לָאוֹר סֵפֶר כָּזֶה הַנָּחוּץ מְאֹד לְהִמָּצֵא בּוֹ סְגֻלּוֹת מוֹעִילוֹת וּרְפוּאוֹת בְּיתִיּוֹת וְגַם רְפוּאוֹת רוֹכְלִיּוֹת. מֵאוֹתָן שֶׁנִּתְּנָה רְשׁוּת לְכָל אָדָם לַעֲשֹׂותָן בְּלִי רוֹפֵא. כִּי לָאו בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן יֵשׁ בָּאֶפְשָׁרוּת לְהַשִּׂיג תֵּכֶף רוֹפֵא. וּבִפְרָט הָעֲנִיִּים שֶׁאֵין יָדָם מַשֶּׂגֶת לִקְרֹא רוֹפֵא. וְכָל הַסְּפָרִים כָּאֵלֶּה שֶׁהוֹפִיעוּ לָאוֹר עַד עַתָּה אֵין גַּם אֶחָד מֵהֶם שֶׁיִּהְיֶה בּוֹ תַּכְלִית הַמְבֻקָּשׁ. כִּי בַּשּׁוּרָה הָרִאשׁוֹנָה עוֹמְדִים הַסְּפְָרִים שְׁבִילֵי אֱמוּנָה. מַעֲשֵי טוֹבִיָּה. זֶבַח פֶּסַח. תּוֹלְדוֹת אָדָם. מִפְעֲלוֹת אֱלֹקִים. זְכִירָה. הִנֵּה הַסֵּפֶר מַעֲשֵׂי טוֹבִיָּה אֱמֶת שֶׁהוּא הַיּוֹתֵר מוֹעִיל. אֲבָל הָרְפוּאוֹת שֶׁנִּמְצָאוֹת בּוֹ מְעַט מִזְעָר הַנֵּה. וְעִקָּרוֹ נִתְחַבֵּר רַק עַל יְסוֹדֵי ”הִיגְיֶענַא” אֵיךְ לְהִשָּׁמֵר לְבִלְתִּי לִפֹּל בְּמַחֲלָה. וּשְׁאָר הַסְּפָרִים שֶׁזָּכַרְתִּי הֲלֹא הָרְפוּאוֹת שֶׁנִּזְכְּרוּ בָּהֶם הֵן עוֹד מִזְּמַנִּים הַקַּדְמוֹנִים כַּאֲשֶׁר חָכְמַת הָרְפוּאָה עָמְדָה בְּשֶׁפֶל הַמַּצָּב דַּלָּה וְרָזָה. וְלֹא הָיוּ עוֹד בָּתֵּי רוֹכְלִים גְּדוֹלִים כְּמוֹ הַיּוֹם. רַק הָיוּ רוֹכְלִים מְִחַזְּרִים בָּעֲיָרוֹת עִם צְרוֹרוֹת סַמְמָנִים. וְהָיוּ נוֹהֲגִים אָז לְרַפּאוֹת אֶת הַחוֹלִים עִם כָּל דְּבָרִים נִמְאָסִים. דְּהַיְנוּ מִינֵי צוֹאָה. מִינֵי שֶׁתֶן. מִינֵי מָרָה. חֶלְבּוֹן וְחֶלְמוֹן. חֲלֵב דֹּב. עוֹר זְאֵב. זְנַב אֲרִי. קֶרֶן הַצְּבִי. טַלְפֵי הַפִּיל. עֵינֵי נֶשֶׁר. אַבְנֵי הָעֲטַלֵּף. וְעוֹד בְּדוֹמֶה לָהֶם. אוֹ שֶׁהַדָּבָר נִמְאָס וְנִתְצָב בְּיוֹתֵר אוֹ שֶׁרָחוֹק הַדָּבָר לְהַשִּׂיגוֹ. וּמַה הוֹעִילוּ חֲכָמִים בְּתַקָּנָתָן. וְכֵן גַּם הַקְּמִיעוֹת הַמּוּבָאִים בְּאֵלּוּ הַסְּפָרִים גַּם כֵּן עַל פִּי רֹב הֵם מַה שֶּׁאָסוּר עַל פִּי דִּין לַעֲסֹק בָּהֶם. כִּי מִי זֶה יִרְהַב לִבּוֹ בַּיָמִים הָאֵלֶּה לַעֲסֹק בְּהַשְׁבָּעוֹת מַלְאָכִים אַדִּירִים וּקְדוֹשִׁים. וּמִלְּבַד זֶה הֵן מְלֵאוֹת שִׁבּוּשִׁים מֵחֲמַת שִׁגְגַת טָעוּת הַדְּפוּס. וְהִנֵּה אַחֲרֵי סְפָרִים הַנִּזְכָּרִים קָמוּ עוֹד בַּעֲלֵי מְחַבְּרִים אֲשֶׁר טָחֲנוּ קִמְחָא טְחִינָא וְקִבְּלוּ דֵּין מִן דֵּין לְהַעְתִּיק סְגֻלּוֹת וּרְפוּאוֹת מִן הַמִּנִים אֲשָׁר זָכַרְתִּי. וְהַרְבֵּה עָמַלְתִּי לְהַשִֹּׂיג הַסְּפָרִים הָאַחֲרוֹנִים שֶׁאֵינָם נִמְצָאִים כָּל כָּךְ בִּמְדִינוֹתֵינוּ. הֲלֹא הֵמָּה הַסְּפָרִים. מַרְאֵה הַיְלָדִים. רְפוּאָה וְחַיִּים. יְמַלֵּט נַפְשׁוֹ. הֶאָח נַפְשֵׁנוּ. יִמְצָא חַיִּים. דָּבֵק מֵאָח. אַמְתַּחַת בִּנְיָמִין. כֶּתֶר תוֹרָה. יַלְקוּט משֶׁה. דִּבְרֵי יִצְחָק. סְגֻלּוֹת יִשְׂרָאֵל. וְרָאִיתִי שֶׁכֻּלָּם הֶחֱזִירוּ הָעֲטָרָה לְיָשְׁנָהּ. וְלֹא יוֹעִילוּ וּלֹא יַצְלִיחוּ לַזְּמַן הַזֶּה. וּבְכֵן לֹא נָתְנוּ לִי רַעְיוֹנַי מָנוֹחַ וְעוֹרְרוּ אוֹתִי תָּמִיד לֵאמֹר. חֲזַק וֶאֱמַץ כִּי עָלֶיךָ מֻטֶּלֶת הַמְּלָאכָה הַזֹּאת לְחַבֵּר סְפֶר כָּזֶה אֶשָר יבִיא תוּצְלֶת ומְזור לְהַיוּשָבִים בִּמְקוֹמוֹת שֶׁאֵין רוֹפְאִים מְצוּיָה. וּבִפְרָט לַעֲנִיִּים וְאֶבְיוֹנִים שֶׁאֵין יָדָם מַשֶֹּׂגֶת לִקְרֹא תֵּכֶף לְרוֹפֵא. וְכָל מַחֲלָה בִּתְחִלָּתָהּ נָקֵל לְהַעֲבִירָהּ אוֹ עַל-כָּל-פָּנִים לְהַחֲלִישָׁהּ גַּם עַל יְדֵי רְפוּאָה קְטַנָּה. אֲבָל אִם אֵין לוֹחֲמִים אִתָּהּ כְּלָל בִּתְחִלָּתָהּ הִנֵּה תִתְגַּבֵּר וְתִתְעַבֶּה כַּעֲבוֹת הָעֲגָלָה. וְאָנֹכִי הִתְעַצַּלְתִּי בָּזֶה. כִּי עָסַקְתִּי בְּחִבּוּרִים אֲחֵרִים. אָמְנָם כַּאֲשֶׁר נֶחֱלֵיתִי עַל רַגְלִי בְּרֵישׁ שַׁתָּא דִּשְׁנַת תרע”א. וְכָל מִשְׁכָּבִי הָפַַכְתִּי. בְּחָלְיִי בְּיִסּוּרִים גְּדוֹלִים רַחֲמָנָא לִיצְלָן. אָז צָלָה עַל רַעְיוֹנִי אוּלַי זֹאת עֹנֶשׁ מִן הַשָּׁמַיִם עַל אֲשֶׁר אֲנִי מִתְעַצֵּל בְּחִבּוּר סֵפֶר כָּזֶה. וְהֶחֱלַטְתִּי בְּלִבִּי כִּי כַּאֲשֶׁר יַעֲזֹר לִי השי’”ת לְהַחֲלִימֵנִי וְלַַהֲקִימֵנִי בְּשָׁלוֹם אֶפָּנֶה מִכָּל עֲסָקַי לְהוֹצִיא מַחֲשַׁבְתִּי לַפֹּעַל. וְתוֹדוֹת לְאֵל עֶלְיוֹן אֲשֶׁר שָׁלַח לִי עֶזְרָתוֹ מִקֹּדֶשׁ וַיִרְפָּאֵנִי מִמַּחֲלָתִי. וְקָרַבְתִּי אֶל הַמְּלָאכָה בְּבִטָּחוֹן לַעוֹזֵר דַּלִּים שֶיִּהְיֶה לִי בְּעוֹזְרַי לְהַשְׁכִּיל אֶל דַּל לֹא בִּשְׁטֻיּוֹת וַהֲבָלִים. כִּי אִם בִּרְפוּאוֹת מוֹעִילוֹת. אֲבָל לֹא מָנַעְתִּי מִלִּבְרֹר גַּם מְעַט רְפוּאוֹת וּסְגֻלוֹת מִן הַמּוּבָאוֹת בַּסְּפָרִים הַנַּ”ל. אֲשֶׁר שָׁקַלְתִּי בְּפֶלֶס אַחַת לְאַחַת וּבֵרַרְתִּי מֵהֶן רַק אֹפֶן שֶׁיֵּשׁ בָּאֶפְשָׁרוּת לְכָל אָדָם לְהַשִּׂיגָם. וְגַם שֶׁהֵן אֵינָן זָרוֹת מְאֹד לְחָכְמַת הָרְפוּאָה הַנּוֹהֶגֶת בַּזְּמַן הַזֶּה. וְכֵן גַּם בְּעִנְיַן הַקְּמִיעוֹת לִקַּטְתִּי וּבֵרַרְתִּי מֵהֶם רַק אֵלֶּה אֲשֶׁר יְדוּעוֹת וּבְרוּרוֹת לִי עַל פִּי צֵרוּפָן שֶׁאֵינָן מְשֻׁבָּשׁוֹת. וְגַם שֶׁאֵינָן מִן הַשְׁבָּעוֹת מַלְאָכִים רַק שֵׁמוֹת קְדוֹשִׁים שֶׁל צֵרוּפֵי פְּסוּקִים שֶׁהֵן רַק כְּמוֹ תְּפִלָּה אֲיֻמָּה וְאַדִּירָה. וְאֵצֶל כָּל רְפוּאָה וּסְגֻלָּה וְקָמֵיעַ שֶׁהֶעֱתַקְתִּי מִן הַסְּפָרִים הַנַּ”ל הִצַּגְתִּי מְקוֹר מוֹצָאָן בְּרָאשֵׁי תֵּבוֹת שֶׁל הַסְּפָרִים הַנַּ”ל. וְאֵצֶל אֵלֶּה אֲשֶׁר הִצַּגְתִּי תֵּבַת אָמֵ”ן יֵדַע הַקּוֹרֵא שֶׁהוּא רָאשֵׁי תֵּבוֹת אַבְרָהָם מָרְדְּכַי נַחוּם. הֲלֹא הֵמָּה קְדֻשָּׁה מְשֻלֶּשֶׁת צַדִּיקֵי יְסוֹדֵי עוֹלָם הַמַּגִּיד הַקָּדוֹשׁ מִטּוֹרִיסְק וְאָבִיו וּזְקֵנוֹ זצוקלה”ה זי”ע. אֲשֶׁר מְקֻבָּל לִי שֶׁהִשְׁתַּמְּשׁוּ בְּאוֹתָן הַסְּגֻלּוֹת אוֹ הַקְּמֵיעוֹת.

ב. וְהִנֵּה דִּי וְהוֹתֵר בַּדְּבָרִים הָאֵלֶּה שֶׁכָּתַבְתִּי שֶׁיָּבִין הַקּוֹרֵא תּוֹעֶלֶת הַסֶּפֶר הַזֶּה. וְאֵינֶנִּי צָרִיךְ לְהִתְנַצֵּל לִפְנֵי הַקּוֹרְאִים עַל מָה וְלָמָּה בָּאתִי עַד הֲלוֹם לְחַבֵּר סִפְרִי זֶה. כִּי כְּמוֹ שֶׁחֲלוּשֵׁי הָרְאוּת נָחוּץ לָהֶם בָּתֵּי עֵינַיִם הַמֵּיטִיבִים וּמְחַזְּקִים כֹּחַ רְאִיָּתָם. וּכְמוֹ שֶׁכָּל חִגֵּר נִצְרָךְ לְמַקֵּל אֲשֶׁר יִשָּׁעֵן עָלָיו. כֵּן נִצְרָךְ הַסֵּפֶר הַזֶּה לְכָל אִיש וָאִישׁ. וְאַף גַּם זֹאת לֹא נֶעֱלַם מִמֶּנִּי כִּי לֹא יַחְסְרוּ מִתְנַגְּדִים עַל סִפְרִי זֶה אֲשֶׁר יַחְרְצוּ עָלָיו לְשׁוֹנָם לְשׁוֹן נָחָשׁ הַקַּדְמוֹנִי וּלְשׁוֹן נָחָשׁ בְּרִיחַ עֲקַלָּתוֹן. אֲשֶׁר רוּחַ הַקִּנְאָה וַחֲמַת שִׂנְאַת חִנָּם תִּבְעַר בָּם. וְיִתְעַקְּשׁוּ לְבִלְתִּי קְנוֹת אוֹתוֹ. אֲבָל עֲלֵיהֶם כָּתוּב (משלי כב, ה) צִנִּים פַּחִים בְּדֶרֶךּ עִקֵּש. וְכָל שוֹמֵר נַפְשוֹ יִרְחַק מֵהֶם וְיִתְקָרֶב אֶל סִפְרִי לִקְנוֹתוֹ תֵּכֶף. כִּי אוֹצָר יָקָר וְנֶחְמָד הוּא. וּבִפְרָט כִּי גַּם הַסֵּפֶר בְּעַצְמִיּוּתוֹ הוּא סְגֻלָּה גְדוֹלָה לְהָחִישׁ יְשוּעָה לַמַּקְשָׁה לֵילֵד וּשְׁמִירָה לַיּוֹלֶדֶת. בְּהַנִּיחַ הַסֵּפֶר הַזֶּה מְכֻסֶּה תַּחַת מֵרָאשׁוֹתָיו שֶׁל נֶפֶשׁ נַעֲנֶה בְּכֹחַ שְׁמוֹת הַמַּלְאָכִים הָאַדִּירִים הַנִּזְכָּרִים בְּהַקְּמֵיעוֹת שֶׁל הַסֵּפֶר הַזֶּה:

Fragmento de la introducción Yehudá Yodel a su obra “Sefer Rafael Hamalaj”, del verso 1-2 (Páginas 21-26 de nuestra edición)


La sabiduría también consiste en aliviar el sufrimiento

Desde el inicio de su libro, el Rab Yehudá Yodel explica por qué decidió escribir un libro dedicado a las curaciones, los remedios y las segulót. Su punto de partida es una enseñanza sobre la importancia de actuar con sensatez ante el sufrimiento ajeno, es necesario examinar su situación y comprender de qué manera podemos ayudarlo. Desde esta perspectiva, consideró que preparar una obra que reúna remedios útiles era una forma de cumplir con el precepto de visitar al enfermo, especialmente cuando se trata de personas pobres que no tienen acceso inmediato a un médico.

Sin embargo, su intención no fue recopilar cualquier remedio sin criterio, de hecho, critica los libros anteriores por contener prácticas antiguas, ingredientes difíciles de conseguir, errores de impresión y amuletos que considera problemáticos. Por eso, propone seleccionar cuidadosamente aquello que pueda resultar útil en su época, sea accesible para las personas y no se aleje demasiado del conocimiento médico aceptado.

Lo interesante es que el autor no presenta esta tarea como una simple labor intelectual. Después de haber pospuesto la escritura por dedicarse a otros asuntos, enfermó gravemente de una pierna y sufrió grandes dolores. Él mismo interpretó la posibilidad de que su enfermedad fuera un castigo celestial por haber retrasado aquella labor y decidió llevarla a cabo cuando recuperara la salud. Su experiencia personal se convirtió en un motivo para asumir una responsabilidad que consideraba necesaria para los demás.

Esto nos permite comprender que, el conocimiento adquiere un valor especial cuando se pone al servicio de quienes lo necesitan. No basta con conservar información en los libros ni con transmitir prácticas tradicionales: también hay que examinarlas, seleccionar lo que pueda ser útil y procurar que llegue a quienes carecen de recursos.

Acompáñanos en este estudio y descubre el contenido de estas antiguas obras, ya sea a través de nuestras publicaciones digitales o de la mano del libro mismo.

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