1. Como parte del tema de la reencarnación, se explicará el asunto de la “doble reencarnación”, y lo que implica. Hay otras dos divisiones que sólo se aplican a la reencarnación.

Una es que alguien que es nuevo y está en este mundo por primera vez, que mereció alcanzar Néfesh, Rúaj y Neshamá después de lo cual pecó y los manchó; esta persona, cuando vuelva a reencarnar y se rectifique no podrá alcanzar Néfesh, Rúaj y Neshamá de una sola vez, si no es a través de la rectificación explicada anteriormente (en la página hebrea anterior), recitando, al acostarse, el versículo “Mi alma Te deseó durante la noche”.

La segunda es que, alguien para quien es la primera vez y es nuevo, y sólo ha merecido Néfesh y ha pecado y lo ha manchado, cuando se reencarne podrá alcanzar el Néfesh, Rúaj y Neshamá en esa misma reencarnación. Como desde el principio no manchó su Rúaj y la Neshamá, a hora son capaces de unirse con el Néfesh después de que se rectifique, como si fuera la primera vez, como dice el verso: “Si lo merece le dan más”, como se mencionó anteriormente.

Esto no es así cuando todos se unieron al principio y él los manchó a todos. ¿Cómo puede un Néfesh rectificado ser un carro para un Rúaj manchado, y del mismo modo, para la Neshamá? Sin embargo, si al principio sólo el Néfesh estaba manchado, los tres pueden venir después en una sola reencarnación, como se ha mencionado.

2. Parece, en mi humilde opinión, que todos los niveles de rectificación, es decir, el cumplimiento de Mitzvot positivos, correspondientes a los miembros del Néfesh, y los niveles de mancha, que son la transgresión de Mitzvot negativos, como se sabe, la finalización de la entrada del Néfesh en el cuerpo, llamada “Rectificación del Néfesh”, es sólo a través del cumplimiento de Mitzvot.

Los pecados sólo manchan el Néfesh, y no impiden la entrada de sus chispas. Sin embargo, hay otras dos distinciones en este asunto. Si durante el primer tiempo en que sólo alcanzó su Néfesh no tuvo el mérito de rectificarlo completamente y muere, ya que este primer cuerpo no rectificó completamente todo el nivel de Néfesh, en el momento de la Resurrección de los Muertos el primer cuerpo sólo tendrá las partes específicas rectificadas durante su vida. Por lo tanto, cuando este Néfesh reencarna en otro cuerpo para completar su rectificación y es capaz de alcanzar Néfesh, Rúaj y Neshamá, entonces los aspectos de las partes del Néfesh que fueron rectificados en este segundo cuerpo, junto con todo el Rúaj y Neshamá, serán para el segundo cuerpo en el momento de la resurrección.

El primer cuerpo no tendrá ninguna porción en el Rúaj y la Neshamá, pero compartirá con el segundo cuerpo algo del Néfesh, según lo que haya sido rectificado de él. El resto pertenecerá al segundo cuerpo. Esto está de acuerdo con lo que se mencionó anteriormente en el Saba de Mishpatim con respecto al asunto del Yibum. El primer cuerpo, que no tuvo éxito en la procreación, sólo merece la chispa individual de este Néfesh, la chispa que quedó en su esposa de las primeras relaciones. Las partes restantes del Néfesh, junto con el Rúaj y la Neshamá, son para el segundo cuerpo. Este es el significado metafísico de lo que está escrito en el Zóhar, en la porción Jaye Sará, página 131a: Aquellos cuerpos que no tuvieron éxito al engendrar descendencia, son como si nunca hubieran existido.

Esto es notable porque “no hay un hombre de Yisrael que no esté lleno de Mitzvot como una granada”; ¿por qué será eliminado completamente en el momento de la resurrección? Esto alude a lo que se dice, que el principal placer en el Tiempo Venidero está en el nivel del Rúaj y la Neshamá. El primer cuerpo que ni siquiera tiene el Néfesh completo, sólo chispas específicas, la chispa que quedó en su esposa, etc., no tendrá ningún placer. Relativamente hablando, será como si nunca hubiera existido.

Sin embargo, si el primer cuerpo tuvo el mérito de rectificar todo el Néfesh, pero luego lo manchó, cuando este Néfesh reencarne con el Rúaj y la Neshamá en un segundo cuerpo, como ya se mencionó, reencarnarán con la chispa de otro Néfesh para ayudarlo con las Mitzvot. Esto se llama “Reencarnación Doble”; recuerda bien este asunto. Después de eso, en el momento de la resurrección, el Néfesh, el Rúaj y la Neshamá volverán en el primer cuerpo. El segundo cuerpo sólo merecerá la chispa del Néfesh adicional que le llegó pues era el principal en este segundo cuerpo, siendo que el Néfesh original ya fue completamente rectificado en el primer cuerpo.  Por lo tanto, será que habrá trabajado para otros, como alude Rav Sheshet que dijo: “¡Alégrate mi Néfesh! ¡Alégrate mi Néfesh! Por ti he leído… por ti he aprendido, etc.”.

3. Mira, es necesario saber que si una persona mereció su Néfesh, Rúaj y Neshamá, y luego los manchó, como se ha explicado, cuando regresen en una reencarnación, los tres no vendrán juntos. Más bien, cada uno reencarnará por su cuenta, y el juicio de este Néfesh, Rúaj y Neshamá debe ser conocido.  Hay que saber que cuando el Néfesh reencarna en otro cuerpo para rectificarse, y se rectifica, el Rúaj no puede entrar, como se ha dicho. ¿Cómo puede un Rúaj manchado vestirse dentro de un Néfesh rectificado? Si decimos que el Rúaj manchado debe entrar en el Néfesh antes de ser rectificado, esto tampoco es posible ya que un Rúaj no puede entrar hasta que el Néfesh haya sido rectificado, ya que el Néfesh es inferior a su nivel.

Más bien, el Rúaj vendrá en otra reencarnación por sí mismo, unido al Néfesh de un converso en lugar de su propio Néfesh, y se rectificará.  Este es el sentido oculto de lo que está escrito en el Saba de Mishpatim, página 98b: “Sus almas chocan con las almas de los conversos… y merecen, etc.”.  Esto se debe a que un Rúaj por sí mismo, o una Neshamá por sí misma, no puede revestirse dentro de un cuerpo sin un Néfesh. Por lo tanto, utilizan el Néfesh de un converso como su reemplazo, y con él se rectifican.

4. Con esto se puede aclarar una gran maravilla, por lo que se puede encontrar en nuestras palabras. La mayoría de las personas sólo merecen su Néfesh, y sólo un pequeño número en estas últimas generaciones merecerá Rúaj y Neshamá. Sin embargo, sabemos que Ben David no vendrá hasta que los niveles de Rúaj y Neshamá hayan completado la rectificación. Sin embargo, se puede entender de lo que se ha dicho, que el Rúaj y la Neshamá pueden reencarnar en otros cuerpos con el Néfesh de un converso y también rectificarse.

El Néfesh principal, una vez que logra la rectificación, puede recibir el Rúaj de un justo que fue similar a él en comportamiento, y literalmente reemplazar su Rúaj. De la misma manera, se rectificará hasta el punto de poder obtener también la Neshamá de una persona justa. Cuando este Néfesh deja el mundo, si su Rúaj principal aún no se ha rectificado, entonces mientras tanto este Néfesh irá con el Rúaj de la persona justa al Mundo Venidero, y por ello recibirá el flujo Divino que le corresponde. Una vez que el Rúaj completa su propia rectificación en otro cuerpo, como se mencionó, entonces el Néfesh dirá: “Volveré a mi persona original”, y se unirá con su Rúaj. Lo mismo ocurre con la Neshamá una vez rectificada: el Néfesh y el Rúaj volverán juntos con ella, como ya se ha dicho.

5. Ahora se explicará la diferencia, con respecto al tema de la reencarnación, entre un justo y un malvado. Con esto se entenderá una distinción, encontrada con respecto a ciertos versos, en las palabras de nuestros rabinos, de bendita memoria.  A veces, se ha visto, que una persona sólo se reencarna tres veces, según el significado trascendental del verso que dice: “He aquí que Elohim hace estas cosas tres veces con un hombre[i], y en significado oculto de: “Por tres pecados de Yisrael, y por cuatro no volveré[ii], también en el significado oculto de: “Castiga los pecados de los padres sobre los hijos por tres y cuatro generaciones[iii].

Pero, se ha encontrado en el Séfer HaTikunim, Tikún 69, que una persona justa puede reencarnar hasta mil generaciones. El propio versículo proporciona las respuestas: la idea de “la cuarta generación” es para una persona malvada, ya que dice: “Castiga los pecados del padre, etc., a los que Me odian”. Sin embargo, Él hace bondad por “mil generaciones” a los que le aman y guardan Sus Mitzvot.

6. Esta es la explicación. Entiende que el Néfesh de una persona, después de que viene, nuevo, la primera vez y peca y se mancha, debe reencarnar en un cuerpo para rectificarse; esto se llama la primera reencarnación. Si no se rectifica entonces, volverá en una segunda reencarnación, y si entonces no se rectifica, volverá en una tercera reencarnación. A partir de entonces, no podrá reencarnarse de nuevo, y con respecto a esto dice: “el Néfesh será cortado de su pueblo[iv] completamente.

Sin embargo, esto es sólo si la persona no logró ninguna rectificación durante cualquiera de estas vidas. Si durante cualquiera de las tres veces comenzó a rectificarse un poco, no será cortado. Al contrario, podrá volver y rectificar incluso durante mil generaciones si es necesario. De ahí que al primero que no se rectificó en absoluto se le llame malo, y al segundo que se rectificó un poco se le llame justo. Todas las reencarnaciones posteriores continuarán y completarán su rectificación.

7. Me parece, en mi humilde opinión, haber escuchado de mi maestro, de bendita memoria, que esto sólo se aplica al Néfesh, ya que es de Asiá y está inmerso en las profundidades de las Klipot. Por lo tanto, la Torá sólo menciona la escisión con respecto al Néfesh ya que está “cortado” de la santidad y sumergido en Klipot.  El Rúaj y Neshamá, de Yetzirá y Beriá, a los que las Klipot no están fuertemente unidos ciertamente se rectificarán completamente. Sin embargo, hay algunos que se rectifican rápidamente y otros que lo hacen durante un período de tiempo más largo y muchas reencarnaciones.

Se explicará otra razón para la diferencia mencionada entre un justo y un malvado, y se entenderá lo que los sabios, han escrito con respecto a Elishá, el Ajer: “No puede ser castigado porque aprendió Torá, etc.[v]. Una persona justa que aprende Torá, especialmente de las generaciones anteriores, no es castigada con el Gehinóm. Por lo tanto, no hay otra rectificación para él excepto la reencarnación.

Por cada pecado que no expíe mediante el sufrimiento durante su vida, y por el que no pueda ir a Gehinóm para recibir su castigo por ellos, necesitará otra reencarnación, para rectificarlo. Por lo tanto, tendrá muchas reencarnaciones para expiar y rectificar sus pecados, a diferencia de una persona malvada que puede ir al Gehinóm y vaciar sus pecados en una vez, y no se requiere que regrese en muchas reencarnaciones.

8. Aquí se podría plantear una cuestión. Parece que es mejor ir al Gehinóm y vaciarse inmediatamente de todos los pecados en lugar de regresar en muchas reencarnaciones. Lo siguiente me parece, a mí, Jaím, en mi humilde opinión, sería una forma correcta de responderla.

El Santo, Bendito es Él, que prevé y mira, sabe que si esta persona malvada regresa en reencarnaciones añadirá a sí misma pecados y transgresiones, y sus pecados serán más abundantes que sus méritos. Por lo tanto, viendo que ya ha completado las pocas Mitzvot esenciales para él basados en la raíz de su Néfesh, lo retira del mundo y lo coloca en el Gehinóm, para limpiarlo de sus pecados, dejando sus méritos intactos, porque Él está deseoso de bondad.

Sin embargo, para una persona justa, cuyos pecados son menores que sus méritos, pueden ser eliminados a través del sufrimiento durante las reencarnaciones, dejando sus muchos méritos intactos, añadiendo más en cada reencarnación, sin límite alguno. Su recompensa será igualmente maravillosa, como han dicho nuestros rabinos, de bendita memoria: “El Santo, Bendito es Él, quiso aumentar los méritos de Yisrael, y por eso les dio mucha Torá y Mitzvot”.

Jaím Vital, Las rotaciones del alma parte 1, Ediciones Reé, pág. 65-72

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[i]  Iyov 33:29

[ii]  Amos 2:6

[iii]  Shemot 20:5

[iv] Bereshit 17:14

[v]  Jagigá 15b


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