Dos personas, la misma alma

Fragmento del Shaar HaGilgulim

Socialmente podemos encontrarnos con personas con las que simplemente no podemos llevar una relación en armonía, a veces hay razones para ello, y en otras ocasiones simplemente no sabemos el porqué de nuestro rechazo. Podemos encontrar a gente que nos envidia, o envidiamos, sin razón. Existen muchas posibilidades y razones relacionadas a vidas pasadas en las que las rectificaciones nos unen en está vida con algún propósito en especifico, no obstante hay una posibilidad muy interesante.

Puede suceder que esa persona con la que no te lleves del todo bien, ya sea familiar o algún conocido, esté compartiendo contigo algo más que la enemistad, puede ser que el alma de ambos sea de la misma raíz, es decir, espiritualmente son considerados una misma alma, como ambos están en esta vida para rectificar el alma, es como si estuvieran luchando por ver quien se rectifica primero, pero no lo saben, por esa razón cada que uno tiene éxito el otro se incomoda. Podríamos decir que es un acto natural del ser humano lo que provoca que, aún entre estas mismas almas, exista ese resentimiento el uno contra el otro, sin embargo no debería ser así.

El Arizal nos explica este proceso añadiendo que solo ocurre mientras uno está vivo y carece de esta información, es decir, si entendiéramos que todos estamos en un crecimiento constante, y al final, a todos nos conviene que todos nos rectifiquemos, no tendríamos que sentir rencor o celos de alguien que está logrando sus objetivos físicos y espirituales. Sin embargo, esto ya no es problema después de que abandonamos nuestro cuerpo, al morir nos desconectamos de esta envoltura que suele cegarnos de las verdades espirituales se nos permite ver que lejos de afectarnos, nos conviene cada que alguien de nuestra misma raíz, y que pueda ser considerado como nuestra misma alma realice sus objetivos espirituales, pues nos está rectificando a nosotros. Por esta razón es que el alma de los justos suelen descender a personas vivas que están en su misma raíz como un Ibur sobre aquellos, los méritos del cumplimiento de alguna mitzvá serán tanto para la persona viva como para el Ibur que ha venido.

Esto lo podemos ver explicado por el Arizal en su libro “Shaar HaGilgulim” párrafo 38, verso 142, dice así

38.142. Sabe que si dos almas de la misma raíz acaban en la misma generación y los dos son hermanos o amigos, se odiarán y detestarán innatamente. Esto se debe a que cada uno querrá agarrarse y “alimentarse” más de la luz de su raíz que el otro. Así, automáticamente tendrán celos el uno del otro sin saber por qué. Sin embargo, si descubrieran que provienen de la misma raíz, seguro que no estarían en contra del otro. También hay que saber que esto sólo ocurre durante sus vidas.

Las almas de los justos después de la muerte desean mucho completar los niveles de Néfesh y Neshamá de los que viven actualmente y que son de sus raíces. En ese momento no hay hechos que puedan realizar que deban ser celosos de los vivos y quieran lograr más que otro. En el “Sheol”, a donde van ustedes, no hay obras que puedan realizar ni conocimientos que puedan aumentar. Todo lo contrario, tienen un gran beneficio de las obras de los vivos.

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