Las rotaciones del alma 7:21-10:7

El Portón de las Reencarnaciones del Arizal en español

1. Este breve capítulo se refiere a la cuestión del alma que se reencarna, en cuanto a “la razón” por la que se reencarna.

Hay que saber que las almas se reencarnan por varias razones, la primera es que la persona transgredió una de las leyes de la Torá y vuelve para rectificarla. La segunda es para realizar una Mitzvá que le faltó hacer, y la tercera es que viene por otros, para guiarlos y rectificarlos.

En la primera, puede pecar fácilmente, ya que pecó originalmente. En el segundo caso, es poco probable que peque, pero en el tercer escenario, ciertamente no pecará.

Hay otras razones, que son: A veces se reencarna para casarse con su alma gemela porque no hizo méritos la primera vez para casarse con ella. A veces ya se ha casado con su alma gemela pero ha cometido algún pecado, y debe volver para rectificarlo, como se ha mencionado anteriormente. Entonces sólo regresará solo, como ha escrito Saba de Mishpatim sobre el versículo: “Si vino solo, etc.” A veces es alguien que tiene méritos para estar con su alma gemela. Por eso, aunque no necesite reencarnarse, vuelve en una reencarnación, según el significado oculto del verso: “y su mujer saldrá con él[i].A veces no ha merecido, la primera vez, casarse con su alma gemela. Sin embargo, en lugar de ello le arreglan una esposa basándose en sus actos, y de todas las almas de las mujeres del mundo ninguna estará más cerca de él que esta mujer, aunque no sea su alma gemela real. Si peca y se reencarna lo hará con esta mujer, aunque no sea su verdadera alma gemela.

2. También hay que saber que hay muchas raíces de almas que cayeron en las Klipot, ellos y sus esposas, sus almas gemelas. Los hombres pueden salir de las Klipot mientras están en este mundo, pero las mujeres no pueden salir en absoluto hasta la llegada de Mashíaj. Mientras tanto, son sumergidas y entregadas en medio de las Klipot femeninas.

He olvidado su nombre, no recuerdo si es Agerat hija de Majalat, o Naamá la madre de los demonios. Todas las almas femeninas de toda la raíz de Jur, el hijo de Miriam, no saldrán hasta que llegue Mashíaj.

Me parece, en mi humilde opinión, que escuché de mi maestro, que Aharón el Sacerdote no se casó con su alma gemela, estando cerca de la raíz del alma de Jur, el hijo de Miriam su hermana.

1. Es una de las cuatrocientas preguntas que Doeg y Ajitófel hicieron en referencia al mueble que flota en el aire. Sabe que el atributo de la reencarnación se aplica a los hombres y no a las mujeres. Este es el significado oculto del versículo: “Una generación va y una generación viene y la tierra permanece para siempre[ii], es decir, “una generación va y una generación viene” se refiere a los hombres que se reencarnan, pero “la tierra”, que son las mujeres, llamadas “tierra”, como se sabe, “permanece para siempre” y no vuelven en una reencarnación.

Hay otra razón, y es que los hombres, por el hecho de cumplir con la Mitzvá de estar involucrados en el estudio de la Torá, no pueden entrar en Gehinóm porque el fuego de Gehinóm no tiene poder sobre ellos. Como dice respecto a Elisha, el hijo de Abuyá: “No fue castigado porque aprendió la Torá, pero no fue al Mundo Venidero porque pecó”. Por lo tanto, los hombres deben reencarnarse para limpiar sus pecados en lugar de Gehinóm.

Las mujeres, sin embargo, que no están obligadas a involucrarse en el estudio de la Torá pueden entrar en el Gehinóm y limpiar sus pecados allí, y por lo tanto no necesitan reencarnar. Sin embargo, aunque no se reencarnen, a veces vienen en el aspecto de Ibur, con chispas del alma que son nuevas y femeninas, en las mujeres.

Sabe también que es posible, después de venir en el aspecto de Ibur en una mujer, que si esa mujer se queda embarazada y da a luz una hija, la que vino en el aspecto del Ibur puede ahora reencarnarse como una reencarnación real en la hija que ahora le está naciendo.

2. También hay que saber que a veces un hombre se reencarna en el cuerpo de una mujer a causa de algún pecado, como la homosexualidad, o algo similar. Esta mujer, reencarnación de un alma masculina, no podrá concebir y quedar embarazada, careciendo del nivel de “aguas femeninas” para ascender y recibir gotas de las “aguas masculinas”. Esta mujer requiere un gran mérito para poder quedar embarazada y dar a luz. No hay otra forma más que el alma de una mujer, de otra mujer, entre en el aspecto del Ibur. Con la fuerza de este Ibur, ella será capaz de elevar las “aguas femeninas” y concebir y dar a luz.

Sin embargo, no podrá dar a luz hijos varones por dos razones. La primera es porque el versículo dice: “Cuando la ‘mujer’ conciba y dé a luz un varón[iii], y en este caso, la mujer es un varón como su marido. Por lo tanto, no puede dar a luz a varones, sino sólo a mujeres. 

La segunda razón es porque como esta alma femenina que entró en ella no entró en el aspecto del Ibur sino para ayudarla a quedar embarazada y dar a luz. Por lo tanto, como esta mujer dio a luz y esta alma ya no necesita permanecer allí en el aspecto de Ibur, en el momento del nacimiento entrará en el bebé; la que fue un aspecto de Ibur ahora nacerá, dando vida a una niña, no un varón, será una reencarnación real y no un Ibur, como al principio.

Así, para toda mujer cuya alma es un alma masculina, como se ha mencionado anteriormente, es imposible dar a luz a un varón, sólo a una mujer. La mujer a la que dará a luz será el alma real del alma femenina que entró en ella originalmente en el aspecto de Ibur, para ayudarla, como se ha mencionado.

3. Sin embargo, a veces, como resultado de un gran y maravilloso mérito es posible que al nacer el bebé, el alma femenina que vino a ella en el aspecto de Ibur salga, y que un alma masculina entre en este bebé y sea varón. Si es así, después de esto será imposible que esta mujer vuelva a dar a luz, salvo que el alma femenina vuelva a su Ibur como al principio.

Si una mujer con alma masculina, concibe a una niña, entonces la hija tendrá que morir, para que tal vez el alma femenina regrese a la mujer mencionada, en Ibur como antes. Entonces ella podrá concebir y dar a luz a otra hija, una femenina, cuya alma será la de la femenina que entró en ella en el aspecto de Ibur, como se ha mencionado.

De este modo, el Ibur y la reencarnación pueden ocurrir muchas veces, y éste será siempre su procedimiento. Sin embargo, si dio a luz a un hijo, éste no necesitará morir, ya que el alma femenina que entró en el aspecto del Ibur al principio se fue en el momento de su nacimiento, como se ha mencionado. Tendrá que volver una segunda vez para entrar en el aspecto de Ibur y concebir una hija, para dar a luz a una niña. Esto también requiere un gran mérito.

4. También es posible a veces, que aunque haya dado a luz a una niña primero, esta hija no tenga que morir, porque es posible que el alma de otra femenina venga y entre en la mujer mencionada en el aspecto del Ibur. Entonces puede concebir y dar a luz a otra hija y esta nueva alma puede reencarnarse en ella como una reencarnación real.

Del mismo modo, cada vez que esta mujer conciba, será posible intercambiar en ella todos los niveles mencionados. Sin embargo, en el caso final, será necesario un tremendo mérito así como un impresionante milagro, porque un principio del aspecto de Ibur es que; “ningún alma entra en el cuerpo de un hombre o mujer como Ibur durante sus vidas a menos que haya una tremenda cercanía entre ellos”. Por lo tanto, para esta mujer, cuya raíz es un alma masculina y que requiere el Ibur de un alma femenina, encontrar un alma femenina que reúna todas las condiciones, que necesite venir como Ibur por su propio bien, así como cerca de ella o similar a ella, requiere un gran mérito. Cuánto más si debe venir de Ibur una o muchas veces, como se ha mencionado. Más aún para encontrar muchas almas femeninas que cumplan las condiciones mencionadas. Además, para que cada una venga en el aspecto del Ibur una sola vez se requiere un gran mérito y muchos milagros.

1. Este capítulo hablará de los tipos de hijos que un hombre puede engendrar, así como la unión de los estudiantes y su maestro.

Ahora se hablará de los tipos de hijos que un hombre puede engendrar. Entiende que si un hombre se casa con su alma gemela o se casa con una mujer que no es su alma gemela, no hay diferencia en este asunto, es decir, puede engendrar hijos de las chispas de las almas de su propia raíz, o engendrar de las almas de otras raíces. Sabe además que un padre da una porción de su alma a sus hijos, y esta porción se convierte en ropa para el alma de su hijo, ayudándole y guiándole para bien. Por esta razón, un hijo está obligado a honrar a su padre.

Sin embargo, si no hay ninguna diferencia entre el alma del padre y el alma del hijo más que menos de quinientos niveles, entonces la porción del alma del padre seguirá siendo el alma del hijo incluso en los días de Mashíaj. Sin embargo, en la Resurrección de los Muertos, o en el Mundo Venidero, todo volverá a su raíz y se separará completamente. Sin embargo, si hay una diferencia entre los dos de quinientos niveles, o más de quinientos, entonces el menor será anulado por el mayor y se unirán completamente para siempre hasta el punto de que nunca se separarán, y los dos serán una sola raíz.

2. Lo anterior era con respecto al nivel del padre con el hijo. En cuanto al tema del maestro con el alumno, ya se ha explicado que el maestro pone el Rúaj en su alumno, como lo hace un padre con su hijo. Sin embargo, es una conexión más intensa, ya que es para siempre que el Rúaj permanece con el alumno y nunca se separa, se entiende por medio del significado oculto del verso que dice: “El Néfesh de David se apegó a Yehonatán[iv].

Por eso, el respeto al maestro es mayor que el respeto al padre. Si el maestro del alumno es en realidad su hijo, entonces hay dos vínculos, uno por ser su maestro y otro por ser su hijo. Por lo tanto, si hay entre ellos una diferencia de más de quinientos niveles, entonces los dos se aferrarán juntos, el padre con su hijo porque es su maestro, y el hijo con su padre porque es su padre. Los dos se aferrarán juntos, éste con éste y “éste con éste”, debido a estos dos niveles mencionados.

3. Se discutirá otro asunto relacionado con los hijos nacidos[v] del padre.  Sabe que cuando un hombre se une a su esposa para dar a luz a los hijos, es desde la energía del padre que el nivel de la “Luz circundante” fluye hacia el hijo, y desde la energía de la madre el nivel de la “Luz interna” también fluye hacia el hijo.  (ver figura 9)

Es posible que en el momento de su intimidad se santifiquen los dos con la intención de una Mitzvá y de la santidad. O bien, la intención de los dos no sea por la Mitzvá, sino por la auto gratificación, y por el mal. O bien, la intención del padre puede ser para el bien, pero la de la madre, para el mal, o lo contrario.

Si ambos tuvieron la intención de hacer una Mitzvá, entonces el niño será completamente justo con respecto a la “Luz circundante” y a la “Luz interna”. Si ambos tenían la intención de hacer el mal, el niño será completamente malo con respecto a la “Luz circundante” y a la “Luz interna”. Si el padre tenía la intención de hacer el bien y la madre el mal, entonces la “Luz circundante” del hijo será justa, pero la “Luz interna” mala. Con el tiempo, la “Luz circundante” superará a la “Luz interna” y la hará completamente justa, ya que la “Luz circundante” incorpora a la “Luz interna” dentro de ella y la convertirá en meritoria. Si el padre tenía la intención de hacer el mal y la madre el bien, entonces la “Luz circundante” será mala y la “Luz interna” será buena. Con el tiempo, la circundante superará a la interna y la convertirá en mala también.

4. Si quieres saber qué prevaleció en él, la energía del padre o la de la madre, se reconoce por su agilidad o su letargo.

La “Luz interna” está contenida y no puede moverse, pero la “Luz circundante” en el exterior es capaz de moverse, y lleva a la persona a donde desea. Por lo tanto, si ves que una persona es “ligera como un águila” y “corre como una gacela” en todo lo que hace, siendo rápida en su trabajo, la “Luz circundante”, desde la energía del padre, ha prevalecido en él. Si es perezoso y letárgico, indica que la “Luz interna”, del lado de la madre, se impuso. Todo se basa en sus acciones.

En otras palabras, si el padre tuvo la intención de una Mitzvá en el momento de las relaciones, el hijo será rápido para hacer el trabajo del Cielo y muy grande en la Torá. Si el padre tenía intención de auto gratificación, entonces el hijo será rápido para hacer el trabajo en este mundo. Igualmente, lo contrario: Si será letárgico, y la madre tenía intención de una Mitzvá, entonces será perezoso con respecto al trabajo en este mundo. Si ella no tenía intención de la Mitzvá, entonces el niño será perezoso con respecto al trabajo del Cielo.

5. Con esto se puede entender por qué hay niños que son muy ágiles y no pueden permanecer tranquilos, y hay niños que son perezosos y muy letárgicos.

6. Este es el significado metafísico de lo que se dice respecto a Asa’el, el hermano de Yoav, que era extremadamente ágil con los pies, sin límite (II Shmuel 2:18). Según sabían nuestros rabinos, era capaz de correr por la parte superior de los tallos sin que se doblaran. Ciertamente, un Midrash de nuestros rabinos no se aparta del todo de su sencilla explicación, y el asunto es comprensible por lo que se ha dicho. Toda su habilidad se debía a que la energía de su padre prevalecía, y no había energía de la madre en absoluto. La “Luz circundante” aumentó en él completamente, hasta que fue capaz de volar por el aire.

7. Shmuel dice: Encontré otra nueva discusión sobre la reencarnación. Me parece que es una versión corta de todo lo que se ha dicho, por lo que decidí incluirla aquí, después de las discusiones anteriores. En cierta forma, como “trigo refinado” de todo lo que se ha dicho.

Jaím Vital, Las rotaciones del alma parte 1, Ediciones Reé, pág. 109-121



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[i] Shemot 21:3

[ii] Kohélet 1:4

[iii] Vayikrá 12:2

[iv] I Shmuel 18:1

[v] Parece innecesario escribir “nacidos” pues se entiende que al decir “hijos” ya está involucrando el hecho de que nacieron, sin embargo, el mismo Arizal explica en otras obras que hay hijos que no nacen, sus detalles son escritos en otras obras como el Shaar haPesukim y el Shaar haKavanot.

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